No elegí este camino, pero sí cómo quería recorrerlo.
Durante mucho tiempo sentí que mi vida se había llenado de palabras que no conocía: prematuridad, UCI, parálisis cerebral, sordera, autismo, terapias, valoraciones. Cada una llegaba con miedo y con preguntas para las que nadie tenía una respuesta completa.
Después entendí que nuestra historia no podía reducirse a diagnósticos. Hugo y Noa son mucho más que lo que aparece en un informe. Claudia también ha crecido aprendiendo a mirar de otra manera. Y yo he tenido que reconstruirme muchas veces para poder acompañarlos sin desaparecer por el camino.
Aquí quiero hablar de esa parte. De lo que duele y de lo que sostiene. De los días en los que puedo con todo y de aquellos en los que necesito que alguien me recuerde que respirar también cuenta como avanzar.
Escribo para ordenar lo vivido y para que, si te reconoces en alguna palabra, sepas que al otro lado hay alguien.
